El acceso por la recién levantada calle El Bosque, riguroso automóvil, arriesgado ir a pie. Luego de algunas amenazas de congestionamiento vial ya se divisa por el horizonte el inmueble que a partir de esta fecha será la casa donde las Chivas escribiràn con letras de oro su historia, el Estadio Omnilife.
Justo en donde se posan los automotores, elementos de seguridad y policias ya comienzan a realizar el acomodo en el estacionamiento y ubican a la vez a alguno que otro despistado conductor todo en el preámbulo debe salir de manera excelente. ESTADIO OMNILIFE anuncian unas letras gigantes precisamente en la entrada principal. Los invitados impecables, de pipa y guante hombres y mujeres poco a poco comienzan a llenar el impresionante Estadio Omnilife la casa del Rebaño.
Para hacer menos cansado el trayecto se utilizan unos pintorescos carritos por el interior del Estadio donde se transporta a todos los invitados, entre los que destacan por supuesto los integrantes del Guadalajara acompañados de sus esposas y novias, al fin y al cabo es justo y necesario compartir el momento. En la recepción unas salas de estar minimalistas muy a doc con el modernismo de la nueva casa del Guadalajara.
Sobre el terreno de juego, prácticamente todo está listo. mesas adornadas con buen gusto, el encendido sobre ellas, pues la noche se acerca, cubierto todo por un toldos que previenen de cualquier lluvia esperada o no de esas que suele traer consigo el mes de julio. En el interior comienza el olor de la elevada magnitud que conlleva el evento, esta noche también huele a grandeza, aunque el Rebaño no se encuentre dentro de la cancha con un balòn en los pies.





