Expresar 50 años de residencia dentro de un hogar donde se ha vivido todo nunca podrá ser tarea sencilla. Por eso el Club Deportivo Guadalajara, las Chivas, el Rebaño más conocido y querido de México no puede decir adiós, sino un hasta luego y gracias a la cancha donde ha desarrollado la mayor parte de esa esencia ganadora. Inolvidable será esa estirpe sagrada del Campeonisimo con los Chava Reyes, "Tubo" Gómez, Guillermo "Tigre" Sepúlveda y compañia que le dieron forma al equipo del Siglo XX en el Futbol Mexicano, el mítico Campeonisimo Guadalajara, que ganó ocho títulos en fila. Todo a base de unión, entrega y amor por la camiseta.
El entorno rojiblanco es capaz de revolucionarse, la institución, el uniforme, jugadores, afición, pero durante 50 años, la casa siempre fue la misma, imponente, gloriosa, y monumental, tal como el equipo inquilino que hoy dice hasta luego, dejando la promesa de un futuro reencuentro porque así lo exige el futbol mismo. Gracias Estadio Jalisco por esos domingos soleados en la Perla Tapatía, donde hiciste fuerte a un equipo rojiblanco y a una afición completa para enfrentar con agallas y determinación al rival que se parara enfrente.
Gracias por ese noveno título en 1986, donde el Guadalajara bajo tu refugio ofreció uno de los mejores encuentros de su historia para doblegar a la Máquina Celeste de la Cruz Azul y llevar hasta el punto del llanto a jugadores y afición por un título largamente buscado desde hace mucho tiempo. Que los Clásicos pletóricos ante América y Atlas se queden en la invisible memoria de tu histórico césped, esos son tuyos y nadie te los quita.
Aquella Final categórica ante Toros Neza en el Verano de 1997, donde volviste a portar tus mejores galas después de un tiempo para ayudar a las Chivas a obtener la décima estrella, es otro de tus tesoros rojiblancos que guardarás muy bien en cada rincón de tu recinto. Inexpresable también la fortaleza en la que te convertiste para abrir el camino en la victoria sobre los Diablos Rojos del Toluca para colocar la onceava estrella, grandeza absoluta Estadio Jalisco.
La despedida de este sábado en la grama del Estadio Jalisco debía ser majestuosa y así lo fue. Minutos después de finalizar el encuentro ante los Camoteros del Puebla, las luces del estadio abandonaron la cancha para dar paso a la estela de jugadores que han forjado una rica historia en el Club Deportivo Guadalajara. Todos enfundados en la playera rojiblanca, fueron los testigos en primera fila del encendido del fuego eterno que acompañará al destino en busca de la gloria.
“Volveremos, volveremos al Jalisco era el grito de guerra de una porra que por muchos años se posó en la cabecera sur del estadio que dejará de ser la casa del Rebaño a partir del presente torneo.
Fuegos artificiales, aplausos ensordecedores. Las glorias rojiblancas sobre el terreno de juego. Momento para la nostalgia, la alegría el reencuentro de viejos conocidos. En la oscuridad, algunos de los hombres que forjaron la historia de este magnífico equipo debieron aprovechar para soltar las lágrimas más honestas que existen, las de los hombres que siempre luchan por sus sueños, tal y como muchos seres humanos lo hemos hecho alguna vez en la vida.
De pronto el punto del éxtasis, cuando el cielo también lloró la despedida de las Chivas, en un momento que también es parte de tu interminable historia Estadio Jalisco… hasta siempre.





