El Estadio Omnilife abrió sus puertas para recibir a cientos de aficionados que se dieron cita para presenciar en sus pantallas el partido de Vuelta de la Final de la edición 51 del Copa Santander Libertadores, portando la playera rojiblanca y con muchas ilusiones de que el Rebaño le pueda dar la vuelta al marcador de 2-1 con el que llegó Chivas a Brasil.
Desde las 18:00 horas los seguidores del Guadalajara comenzaron a desfilar por las taquillas y la entrada al funcional Estadio Omnilife, jóvenes con banderas rojiblancas, parejas de novios y familias enteras se encontraron en la entrada del estadio, en donde de detuvieron a tomarse la foto del recuerdo y admirar la belleza de la nueva casa del Rebaño.

Poco a poco el Estadio Omnilife fue cobrando vida, conforme los aficionados se fueron reuniendo en sus asientos, algunos se detuvieron en los diferentes locales para adquirir las bebidas y los alimentos que servirían para calmar un poco la ansiedad y para que pasara el tiempo que faltaba para que iniciara el trascendental encuentro de la Final en Porto Alegre, Brasil.
Cabe aclarar que la afición se comportó de manera ordenada y respetuosa al momento de ingresar al Estadio Omnilife y de ocupar sus lugares, los pequeños emocionados no dejaban de admirar todo el estadio, mientras grupos de jóvenes entusiastas comenzaron a ponerle ambiente a la tribuna.

Cuando la transmisión del partido comenzó, en las tribunas se comenzó a sentir la adrenalina y la emoción de la ilusión de que el conjunto rojiblanco pudiera remontar el marcador que adverso. Al momento de la ceremonia protocolaria de los himnos, algunos aficionados se levantaron a entonar con mucho fervor el Himno Nacional, algo que contagió de emoción los demás aficionados en la tribuna.
Antes del arranque del partido se comenzaron a escuchar los gritos de apoyo para el Guadalajara y el clásico ¡Chivas! ¡Chivas! Y todos se dispusieron a observar el arranque del partido en las pantallas del Estadio Omnilife.
