La esperanza rojiblanca se desvaneció hasta el último suspiro y asi lo tomó también la afición y grupos de apoyo de las Chivas que a media hora antes de iniciar el partido decisivo por la Copa Santander Libertadores entre Internacional de Porto Alegre y el Guadalajara, tomaron por asalto la Glorieta de la Minerva y sus zonas aledañas confiados más que nunca en la consecución del título continental para el Rebaño.
Desde los restaurantes, y negocios alrededor de la diosa retumbaron con los cánticos de los seguidores rojiblancos cuyos jóvenes entre 15 y 17 años no dejaron de alentar a Chivas durante el partido. No importaba la condición, ni el credo, ni siquiera contar con el dinero suficiente para alcanzar algún lugar en cualquier establecimiento para tomar asiento y observar el cotejo, ellos estaban ahí a todo pulmón gritando animando a su equipo.
Cuando Chivas estaba haciendo bien las cosas en el Estadio Beira-Río emocionaba a sus seguidores que desde la calle y tras le reja soltaban vivas y porras al equipo de José Luis Real. La mejor visibilidad estaba justo a un lado de los emblemáticos arcos de la Avenida Vallarta, hasta donde se posaron cerca de 400 jóvenes en apoyo al Guadalajara.
El nerviosismo era latente, pero este se transformó en delirio cuando al casi al finalizar la primera etapa, Marco Fabián hizo que se desbordaran los corazones de la afición con un gol que en ese momento obligaba al alargue de los penales. La locura invadió a un sector de la porra de Chivas cuando al finalizar la primera mitad y sin pizca de prudencia se adueñaron de la parte circundante de la Minerva para danzar alrededor y hacer el canto de la momentánea victoria.
En el arranque de la segunda mitad la voz se hizo una Chivas, Chivas y aunque el empate brasileño pareció enfriar los ánimos el apoyo a los rojiblancos no disminuyó y se aplaudieron todas y cada una de las acciones de los rojiblancos que estaban siendo más que digno contendiente del Internacional de Porto Alegre en su propia cancha . Sí, en los rostros de los barristas rojiblancos se asomó un dejo de tristeza, pero la esperanza siguió hasta el límite y las banderas rojiblancas ondearon, al final del partido, el sentido llanto del cielo tapatío rindió tributo a sus Chivas, que a final de cuentas fueron heroicas.





