Vayan a donde vayan, sea en un estadio o en una simple práctica de la semana, Guadalajara causa conmoción y gran algarabía en cualquier lugar que pisan, y el entrenamiento de este miércoles no fue la excepción.
Pues debido a que el Cuerpo Técnico del Rebaño decidió darle descanso a las canchas de sus instalaciones de Verde Valle, Chivas se trasladó al complejo Deportivo Morumbi en las afueras de Guadalajara para llevar a cabo su práctica del día.
Ubicadas relativamente cerca de los terrenos donde se lleva a cabo la construcción del Estadio Chivas, las canchas que utilizaron los elementos rojiblancos se encuentran en medio de dos instituciones educativas en las cuales los estudiantes, al ver la presencia de las Chivas desde los cristales de las aulas, dejaron los libros por unos instantes para contemplar los movimientos del equipo más popular del país.
No faltaron los gritos de apoyo hacia los jugadores populares del Rebaño y también los que, con el afán de llamar la atención, gritaban consignas de los equipos rivales del Guadalajara.
Entregados al cien por ciento al seguimiento de la práctica, a final de cuentas el alumnado de ambas escuelas tuvo que ceder ante las peticiones de los profesores quienes, durante más de una hora, lucharon sin resultados inmediatos seguir impartiendo la cátedra cotidiana ante el espectáculo que Chivas causó unos metros fuera de sus salones.
Lo que el profesorado no sabe, es que su problema para impartir clases persistirá en lo que resta de la semana, pues jueves y viernes Chivas continuará utilizando las instalaciones en cuestión para definir la formación, la táctica y las estrategias a seguir de cara a su partido del sábado ante Cruz Azul.
Reciben su recompensa
Les prometieron estar cerca de sus ídolos y se los cumplieron.
Al terminar el entrenamiento de este miércoles, los jugadores del primer equipo del Guadalajara recibieron la visita de los jovencitos de la Escuela de Futbol Chivas provenientes de Ixtlahuacán de los Membrillos, población cercana a la Ribera de Chapala.
Cerca de 40 niños uniformados y con papel y plumón en mano, esperaron durante todo el entrenamiento para estar de cerca con sus ídolos, pedirles una firma, tomarse una foto con su favorito y pedirles un consejo para que en un futuro no muy lejano puedan ocupar sus lugares dentro de las canchas.
De camino al autobús del equipo, los pequeñines de la Escuela de Futbol Chivas formaron una valla en donde los jugadores pasaron y atendieron por largo tiempo a sus ídolos y modelos de inspiración deportiva.





