Desde los primeros instantes previos al duelo entre Chivas y Rayados, se dejo asentado que en la tribuna y con las porras de ambos equipos también se jugaría un partido bastante particular. Como nunca antes, la porra de la llamada "Pandilla" regiomontana se hizo presente en la cancha del Estadio Jalisco. Mucho tenía que ver en ello la buena campaña del cuadro dirigido por Víctor Manuel Vucetich.
La lucha de gargantas, también estaba a la orden del día, en las gradas del Estadio Jalisco. Con dos porras que a la hora de apoyar a los suyos no escatiman esfuerzos. Las franjas rojiblancas de Chivas por encima de su antonomasia blanquiazul de Monterrey.
Pero las batallas se ganan dentro del terreno de juego y la disputa entre ambos conjuntos estaba resultando fragorosa. De uno y otro lado cada jugada de peligro hacía aumentar el volumen en las voces de la afición.
Teniendo como instrumento el balón rosa, en señal de apoyo a la lucha contra el cancer de mama, Chivas y Rayados sabían que no podían ceder un solo centímetro. Uno, el Rebaño en esa lucha incesante por seguir con vida buscando la calificación. El otro, Monterrey por mantenerse en los primeros lugares de la tabla general
Si el grupo de pequeños que recibió a Chivas al inicio del encuentro era un buen augurio de la noche podría ser triunfal para el Guadalajara quizá no podia haber lugar para dudar que la de este sábado podría ser una noche de total respiro para las huestes rojiblancas.
El que se ha convertido en el "hombre gol" del Rebaño, Javier "Chicharito" Hernández despertó a la afición rojiblanca y la puso a festejar una anotación vital en las aspiraciones de un equipo que se niega a despedirse de la Liguilla por el título del futbol mexicano.





