Pachuca, Hidalgo.- La historia trunfal sigue, la racha de exclusivamente triunfos también, el desempeño colectivo del Rebaño sigue dando frutos y la noche del miércoles en la Bella Airosa ante los Tuzos, Guadalajara demostró que aún y con ausencias importantes, mantiene un imponente paso en el Bicentenario 2010.
La aduana no era la más sencilla, pues los Tuzos del Pachuca, se presentaron como el segundo lugar de la clasificación general y uno de los equipos más consistentes en el arranque del torneo, sin embargo, aún y con la obligada ausencia por lesión de su goleador Javier "Chicharito" Hernández, Chivas hizo lo necesario para derrotar al cuadro hidalguense y conseguir su sexto triunfo consecutivo de la pretemporada.
Con su característico juego de conjunto, verticalidad y correcto y rápido traslado de pelota, Guadalajara puso en aprietos a la defensa de los Tuzos desde arrancado el partido, pues gracias a los desbordes de Alberto Medina y al exquisito trato de balón que posee Adolfo Bautista, las primeras acciones claras de gol fueron para Chivas, aunque sin que llegase a mover el tanteador.
Apenas a los 10 minutos de juego, Patricio Araujo exigió a Miguel Calero luego de un tiro desde fuera del área cargado de potencia, pero falto de dirección al pasar apenas por encima del travesaño, misma acción que repetiría diez minutos después con una idéntica jugada que al igual que la primera, tuvo el mismo desenlace.
En contraparte, Pachuca apostó por la firmeza defensiva y los desdobles a velocidad encabezados por Damián Manso, por quien circularon la mayor cantidad de pelotas que tenían como destino proyectado el área rojiblanca, ahí donde Ulises Mendivil y Francisco Torres tuvieron un par de oportunidades para marcar, sin embargo, la colocación e intuición del portero Luis Michel pudo más que las ganas de marcar de los atacantes Tuzos.
Con innumerables aproximaciones hacia ambas porterías, que terminaron por ser sólo arribos sin la culminación que la tribuna del Hidalgo esperaba se hiciera presente en cualquier momento, el primer lapso concluyó sin movimiento en el marcador, por lo que una vez comenzado el complemento, ambos planteles salieron en busca de más.
Por eso cuando la constante ofensiva de Chivas se hizo casa vez más poresente en el área enemiga, gracias a los desbordes del "Venado" Medina, a la llegada de Adolfo "Bofo" Bautista y a la siempre letal presencia de Omar Bravo en el área, apareció la sorpresa de Chivas mediante el mediocampista Xavier Báez.
Pues luego de una de las tantas acciones hacia el área que generó el Rebaño en el complemento, a los 63' de tiempo corrido Omar Arellano inten´to hacer daño en la puerta de Calero, la pelota fue rechazada por la defensa de Pachuca, pero el rebote quedó justo a unos pasos de la media luna donde apareció con decisión Báez Gamiño, alistó la pierna diestra y con la precisión que le caracteriza mandó la esférica guardar en el ángulo superior izquierdo de Calero, quien sólo fue un simple espectador más en el disparo que inauguró el marcador y arrancó de tajo la euforia de una tribuna mayormente rojiblanca.
A partir de la ventaja que ya mostraba Chivas en el marcador, el Rebaño fue por más, alentado por la tribuna que ensordeció el Hidalgo con el "Chivas... Chivas" y por los evidentes espacios que mostraba Pachuca en su afán por ir más y más al frente en búsqueda del resultado que les diera el empate.
Sin embargo, cada que Pachuca cruzó tres cuartos del campo, se convirtió en una inmejorable oportunidad para que la zaga defensiva de Chivas mostrara su solvencia, su eficacia al momento de las marcas y para deshacer cualquier arribo de los Tuzos, que aunque en contadas ocasiones logró disparar al arco, Luis Michel estuvo ahí para apagar el peligro.
Todavía el Rebaño tuvo a su merced el segundo de la noche, el que sentenciara las acciones y los definiera como absolutos dueños de la noche, sin embargo, aunado al trabajo de Miguel Calero y al último toque en las jugadas del Rebaño, la segunda anotación quedó para mejor ocasión, pues una vez que Armando Archundia decretó el final del encuentro, Guadalajara levantó los brazos, aumentó a seis la cifra récord como el mejor arranque rojiblanco de la historia e hizo suyo, más que nunca en el torneo, el superliderato del Bicentenario 2010.





