Por primera ocasión desde el arraque del Torneo Bicentenario 2010, el Guadalajara fue presa de la presión por alargar la ya impresionante racha de ocho victorias consecutivas en el partido de este sábado por la tarde en la cancha del Estadio Víctor Manuel Reyna de Tuxtla Gutiérrez Chiapas y correspondiente a la Jornada Nueve para dejar el invicto en la selva lacandona con marcador de 4- 0
Desde el arranque del cotejo, los pupilos de José Luis Real se mostraron con un poco de rigidez en la cancha chiapaneca, haciendo a un lado la dínámica y velocidad de fechas anteriores, para dar paso a un cotejo donde el equipo local buscó controlar las acciones desde la media cancha, donde el equipo dirigido por Pablo Marini ganaba la partida colocando una doble contención.
Al 10´ los Jaguares de Chiapas generaron la primera oportunidad trascendente del partido, por conducto de un disparo de Christian Valdez, pero el trayecto del balón fue con dirección al poste derecho del arquero rojiblanco Luis Ernesto Michel que sería exigido al máximo en este partido efectuado en un atiborrado Estadio Víctor Manuel Reyna.
La zaga rojiblanca tenía bastante trabajo y al 13´ el colombiano Jackson Martínez disparó desviado sobre la cabaña de Michel. Era bastante claro, el Guadalajara no podía con la dureza de sus propios jugadores, olvidándose de disfrutar del partido frente al conjunto chiapaneco que tenía casi un año sin ganar en calidad de local.
Los esfuerzos ofensivos de elementos como Alberto Medina, Adolfo Bautista y Xavier Báez no encontraban la profundidad necesaria para que Javier Hernández y Omar Bravo pudieran inquietar la cabaña defendida por Oscar Pérez. Para el 32, el Rebaño intentó la reacción con un desborde de Alberto Medina por la derecha, el balón llegó a dominios de Omar Bravo, quien intentó el disparo pero el impacto quedó en las manos del "Conejo" Pérez.
Corría el 33 de acción, la defensa del Rebaño rechazó el balón que fue prendido de buena manera por el joven Jorge Hernández y de su pierna derecha salió un rayo que dejó sin oportunidad de reacción a Luis Michel para abrir el marcador 1-0 y colocar a las Chivas contra corriente como pocas veces durante la actual campaña.
Chivas estaba obligado a reaccionar y luego de la sanción del silbante Ricardo Arellano, Adolfo Bautista efectuó el cobro de un tiro libre que apenas alcanzó a desviar Oscar Pérez a tiro de esquina al 36´de acción para despertar del letargo a los rojiblancos que estaban en desventaja en el encuentro.
Llegó el segundo tiempo y el Rebaño comenzaba a carecer de reacción en el terreno de juego, ante un cuadro de Jaguares que hacían su partido y no dejaban de atacar sobre la portería de Luis Ernesto Michel en el complejo cotejo que disputaban sobre la cancha del Estadio Víctor Manuel Reyna de la capital chiapaneca.
Este entorno, favorecedor en todo momento al equipo local, hizo brotar el segundo tanto de los Jaguares por mediación de Édgar Andrade, quien aprovechó que la pelota le quedó a modo tras un remate de tijera fallido de Jackson Martínez para aumentar la venteja naranja a 2-0 en el 55´ de tiempo corrido.
El Guadalajara de inmediato respondió con dos cambios e hizo ingresar a la cancha a Omar Arellano y Marco Fabián, pero los rojiblancos ya estaban ahogados por la presión de obtener nueve victorias de manera consecutiva en el Bicentenario 2010 del Futbol Mexicano.
Los movimientos sacudieron un poco a los discipulos de José Luis Real de la presión chiapaneca, pero al 69´ Christian Valdez recibió un pase filtrado para plantarse con todas las ventajas enfrente de Luis Ernesto Michel y vencer por tercera ocasión la cabaña del Guadalajara para el 3-0 que sorprendía a propios y extraños en Tuxtla Gutiérrez.
El marcador era una loza bastante pesada para Chivas, cuyos jugadores lucian desgastados físicamente, lo que les impedía levantarse del nocaut que les propinó Jaguares de Chiapas. Para escribir el final del primer descalabro del Guadalajara en el Torneo Bicentenario 2010, el colombiano Jackson Martínez marcó el 4-0, al 85´ cuando ya caía la noche en el Estadio Víctor Manuel Reyna, pletórico testigo de cómo el líder general dejaba los primeros tres puntos en el camino.





