
Este es el último sábado en una casa que lo vio crecer desde niño, las primeras andanzas en la Escuela de Futbol de la Gigantera, el esperado ingreso a las Fuerzas Básicas, desde el cuadro Piloto, los primeros viajes al extranjero en la Tercera División, con una prometedora generación 88´ de rojiblancos, la fuerza y el orgullo en la Segunda División, donde entonces aquel muchacho de facciones infantiles, comenzaba a destacar como un delantero de mucha movilidad y entrega, también comenzaba a darle la mano al gol, aunque con reconocidos momentos de desatino, Javier Hernández Bálcazar siempre logró salir adelante.
Tapatío, el último trampolín antes del anhelado primer equipo del Rebaño donde el delantero tapatío canalizaba toda su energia dentro del terreno de juego, sorteó con arrestos la dificultad que representaban las duras defensas rivales, de la actual Liga de Ascenso, el desarrollo como delantero fue cada vez más sólido en todos los sentidos, con un impresionante resorte a la hora de rematar de cabeza, el "Chícharito" le daba en la filial rojiblanca los últimos toques a su formación.
Un recordado gol soñado en su debut ante los Rayos del Necaxa, lesión durante el festejo, pero poco importó, la Primera División le daba una gratificante bienvenida. Último Campeón con el Rebaño en el 2006, y el ´Chícharito´ todavía no vivía lo mejor de su incipiente carrera como futbolista, venía lo mejor.
Temporada 2010 en el Futbol Mexicano, la del Bicentenario, un arranque vertiginoso el del Rebaño con ocho victorias consecutivas, y "Chícharito" en la palestra de goleo individual, con diez goles en su cuenta personal y con todas las condiciones para convertirse en el nuevo icono de idolatría de la afición rojiblanca.
En la Selección Nacional que se alista para Sudáfrica, la inercia seguiría, goles, festejos, alegría, prensa, afición, compañeros de profesión. Todos ellos lo colocan como infaltable en la lista definitiva del director técnico Javier Aguirre, menos el del papel protagonico en la historia, en una muestra más de su integra formación desde el seno familiar.
Hace 48 horas, la noticia que movilizó al mundo futbolístico, el equipo más poderoso del mundo, Manchester United le ha abierto las puertas para seguir desarrollando sus mejores actos futbolisticos desde la cancha del Old Trafford, el "Teatro" de los Sueños".
Un remolino, pero de periodistas invadió cada rincón de la Sala de Prensa Pascual "Pato" Gómez de Verde Valle, las zonas de ventilación disminuían ante el tumulto, exactamente a las diez y siete minutos del día apareció la figura del hombre sensación del momento en el Futbol Mexicano, ataviado sencillamente de manera sport, Javier Hernández estaba listo para hacer un espacio en sus vacaciones para ofrecer la última entrevista en Verde Valle.
Ese rostro de niño, ya muestra rasgos de hombre, como los nacidos de buena cuna, agradeció a todos la más minima atención, tranquilo, lejos de cualquier efusividad, exponiendo por delante la madurez que le han brindado los buenos y también agridulces momentos.
De la mejor manera evitó cualquier posibilidad de llanto, las lagrimas derramadas con los suyos fueron las necesarias y suficientes, ahora todo debe ser alegria y felicidad, que lo que escurre es miel sobre hojuelas inglesas.

La eterna sonrisa no podía faltar, al recordar a Doña Lucha y Don Tomás, hoy por hoy los abuelos más orgullosos de Guadalajara, a su familia futbolera por tradición, fuandamental para que Javier Hernández Balcázar se mantenga pisando con firmeza en la tierra y ahora dirijiendo sus pasos al Viejo Continente.
Admitió su impacto al conocer a un hombre leyenda en el futbol de la Premier League como Sir Alex Ferguson, un hombre que por 24 años ha portado la misma playera, la de los Diablos Rojos del Manchester United.
Listo para los cambios, listo para decirle hasta luego a Verde Valle, la casa que lo arropó desde pequeño, listo también para la competencia intensa que no dará prórroga, ni en la Selección Mexicana, ni mucho menos en el Man- U. Así es Javier Hernández, positivo, ecuánime en todo momento, disfrutando de cada cosa que le sucede, agradecido. Comienza a creértela "Chícharito", la última de las placas con el pulgar arriba, lo dice todo, está preparado para el partido de su vida.






