Ciudad Juárez, Chihuahua.- El Rebaño intentó, generó opciones, buscó la forma de cómo sacar un resultado positivo en el Olímpico Benito Juárez y en contraste, obtuvo una dolorosa derrota por la mínima diferencia ante los Indios de Ciudad Juárez, la noche del miércoles dentro de la actividad de la Jornada 15 del Bicentenario 2010.
En el primer suspiro del partido, Indios amenazó la puerta del Rebaño, lo hizo a través de Luis Esqueda quien apenas a los dos minutos de juego y desde tres cuartos de cancha disparo con potencia; su envío se estrelló en el travesaño y regresó al área, y en un segundo contrarremate efectuado por el mismo jugador, ahí estuvo Hugo Hernández para impedir que la acción trascendiera.
A partir de dicha jugada, Guadalajara se aplicó a fondo, comenzó con el toque de la pelota y el preciso y rápido traslado de la misma, de ahí que las aproximaciones del Rebaño al área de Indios comenzaron a ser más constantes y peligrosas, como al efectuada a los 27 minutos en una combinación que la delantera tapatía tejió a la perfección, pues Omar Bravo recibió en la media luna, esperó la llegada de Arellano y a quien le filtró al espacio dentro del área, pero la esférica se alargó y Christian Martínez logró apagar el peligro.
Minutos después Édgar Solís se aproximó al área y también disparó en búsqueda del tanto que inaugurara el marcador, pero la esférica viajó por encima y el arco se le negó; Patricio Araujo también probó fortuna desde fuera del área en la que pudo ser la más clara del primer tiempo para Chivas, pero aún con la potencia que le caracteriza al Pato, su envío fue rechazado por el cancerbero Martínez, por lo que el empate a cero se mantuvo hasta el descanso.
Pero para el complemento, en el intento que Guadalajara realizó en búsqueda de abrir el marcador, los disparos al marco se ahogaron en tres cuartos de cancha, el juego de conjunto que en anteriores cotejos le caracterizaba al Rebaño brilló por su ausencia, y aún y cuando el ímpetu estuvo presente y mostró por momentos el potencial con el que cuenta el plantel, las cosas simplemente no se le dieron a Chivas.
Porque incluso ante un cuadro ya descendido, que en su poca presión por pelear algo más en el Bicentenario 2010 y por ende en la Primera División, tuvo su mejor arma al jugar con soltura y una notoria motivación empujada por su público en el graderío, Chivas aguantó a pie firme los embates que generó el cuadro fronterizo, la gran mayoría de ellos elaborados por su insignia Edwin Santibañez y por Jair García, puntales del ataque fronterizo.
Y fue a los 65 minutos cuando todo lo anterior surtió efecto, pues en una acción dentro del área rojiblanca y en favor de Indios, la acumulación de jugadores en el área chica en la disputa de la pelota generó un desconcierto a escasos centímetros de la puerta de Hugo Hernández, ya que mientras que Indios buscaba sólo empujar, Guadalajara luchaba por despejar el peligro de su arco.
Pero la diosa fortuna obró en favor de los locales, ya que a sobre la línea que delimita el área chica, la pelota quedó en los pies de Jair García, quien sin pensarlo, simplemente disparó con potencia para que su envío terminara en el fondo de las redes de Hugo Hernández, luego de atravesar un mar de piernas que no lograron cortar la trayectoria de la esférica.
A partir de entonces, ya con una desventaja en el marcador, Chivas trató de todas las formas posibles para enmendar el camino, probó suerte con los disparos desde fuera del área a través de los botines de Marco Fabián, generó llegas al área con centros desde los costados en búsqueda de un remate de Omar Bravo, incluso trató de ingresar hasta el área enemiga con toques en corto y futbol dinámico, pero todas las acciones tuvieron el mismo nulo resultado y la artillería rojiblanca no logró hacerse presente la meta de la Tribu.
Al igual que durante todo el encuentro, ubicado cada vez más cerca del área enemiga, Omar Bravo luchó sin cesar en busca de un remate que le diera el empate al equipo, y la tuvo a escasos cinco minutos de concluir el encuentro, luego de un centro desde el costado derecho generado por Omar Arellano y directo al manchón de penal, hasta donde Bravo alcanzó la pelota y de media tijera impactó con potencia, pero al igual que las anteriores, la esférica se negó a entrar y se fue por encima del travesaño.
Con el ingreso del juvenil Ulises Dávila al encuentro, Chivas tuvo un mayor empuje en las jugadas ofensivas, incluso tomó más posesión del esférico en terreno enemigo al grado de meter a los Indios en su propia área, pero al final, ni el desequilibrante juego de Dávila, los desbordes de Xavier Báez por los costados o la incorporación al ataque de Héctor Reynoso como puntal fijo en el área, lograron el ansiado empate.
De ahí que cuando el silbante Paul Delgadillo indicó el final del encuentro, la algarabía se desató en el Olímpico Benito Juárez, los últimos gritos de euforia de los Indios en la Primera División se escucharon con fuerza y aunque la afición rojiblanca aplaudió el esfuerzo del Rebaño en la cancha, los rostros incrédulos por el resultado en contra desaparecieron por el túnel de ingreso al vestuario visitante.





