Ciudad de México.- La algarabía reflejada en aplausos y porras, el ir y venir de las camisetas rojiblancas, los destellos de las cámaras fotográficas por doquier y el entorno que suele brindarle su afición al más popular de los equipos del Futbol Mexicano, aparece pasadas las cinco de la tarde en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México.
Pues luego de una hora de traslado aéreo desde la Perla de Occidente, Guadalajara arribó la tarde de este viernes a la capital del país para su enfrentamiento correspondiente a la Jornada 17 del Bicentenario 2010, el sábado en punto de las 17:00 horas en la cancha del Estadio Azul, ante la Máquina Cementera de la Cruz Azul.
Por los pasillos de llegadas nacionales, la aparición de los integrantes del primer equipo de Chivas movilizó a más de medio centenar de personas quienes al percatarse de la presencia del conjunto tapatío, le brindaron un caluroso recibimiento al Rebaño, sin dejar pasar la oportunidad de obtener la fotografía o el autógrafo del recuerdo.
Pero en el hotel de concentración las cosas no variaron, ya que una vez que el destellante rojo del autobús apareció por el ingreso principal del hotel, un centenar de aficionados corearon el arribo del equipo, sin dejar de alentar a los elementos de Chivas en su descenso por las escalinatas del autobús, celosamente resguardadas por el cariño de la afición rojiblanca que posee el Guadalajara en la capital del país.
Por ello es que en su ingreso al inmueble, los jugadores se dieron tiempo para repartir firmas, posar para las fotografías y realizar una breve pero sustancial convivencia con los seguidores rojiblancos, quienes nuevamente demostraron que cada que el Rebaño visita la Ciudad de México, demuestra el arraigo que tienen los colores rojiblancos en el Distrito Federal.





