El Guadalajara volvió a encontrarse con algo que había buscado durante buena parte de este arranque de torneo: la contundencia. Y lo hizo de manera categórica, con una goleada de 5-2 sobre Xolos en la Jornada 5 del Apertura 2026 que no solamente se traduce en tres puntos, sino que también representa una inyección importante de confianza para un equipo que había mostrado argumentos futbolísticos suficientes para pensar que los goles, tarde o temprano, iban a llegar.
Porque Chivas ya había dejado buenas sensaciones en el inicio del campeonato. Había mostrado capacidad para dominar partidos, generar situaciones y competir desde una idea clara, pero la pelota se había negado a entrar con la frecuencia que merecía el funcionamiento. Ante Xolos, finalmente, esa historia cambió. Y cambió desde una de las armas que el Guadalajara mejor supo explotar durante la noche: la táctica fija.
Dos acciones prácticamente calcadas, dos cabezazos y dos definiciones que sirvieron para abrir la llave del partido. Primero Santiago Sandoval y después Ricardo Marín encontraron el espacio para castigar al conjunto fronterizo y, con ello, comenzar a romper una estructura que durante buena parte del encuentro se dedicó a proteger su área.
Un plan agresivo para atacar a un equipo reactivo
Gabriel Milito planteó un partido sumamente ambicioso. El entrenador rojiblanco apostó por acumular futbolistas de vocación ofensiva y modificó incluso la naturaleza de algunos de sus jugadores para intentar desarticular la estructura de Xolos.
Camberos y Sandoval aparecieron por las bandas, pero no como carrileros naturales. Los dos fueron utilizados como atacantes y, además, a perfil cambiado. La intención era clara: llevar el juego a zonas en las que Guadalajara pudiera generar ventajas y obligar a Xolos a defender mucho más cerca de su propia área.
La apuesta tenía todavía más sentido al considerar la forma en la que el equipo de Sebastián ‘Loco’ Abreu suele defender. Xolos puede llegar a plantar una línea de seis o hasta siete futbolistas muy cerca de su área, con sus extremos involucrándose profundamente en labores defensivas. Es una estructura que dificulta encontrar espacios y que obliga al rival a tener mucha precisión para entrar.
El Guadalajara no solamente tuvo paciencia para mover la pelota, sino que logró llevar a Xolos hacia donde quería y, sobre todo, encontró constantemente la espalda de sus centrocampistas. Ahí estuvo una de las grandes claves del partido.
La defensa también construyó la goleada
Aunque el marcador puede llevar a pensar inmediatamente en los hombres de ataque, buena parte de la goleada comenzó mucho más atrás. Campillo, Romo y Gómez tuvieron una actuación especialmente importante en los primeros pases. Sus entregas permitieron que Chivas pudiera asentarse en campo rival y, a partir de ahí, imponer el ritmo que pretendía.
Las conducciones de Campillo rompieron líneas. Las internadas de Miguel Gómez por derecha permitieron avanzar metros. Los trazos de Luis Romo encontraron espacios a la espalda de la zaga fronteriza. Y cuando el Guadalajaraconseguía superar esa primera barrera, aparecía todo su arsenal ofensivo.
El desmarque de Santiago Sandoval fue una amenaza permanente. Hugo Camberos volvió a demostrar su capacidad para ganar duelos individuales. Ricardo Marín ofreció movimientos constantes para abrir espacios y atacar los que dejaban sus compañeros. Todo se conectó.
Un ataque que encontró muchas soluciones
La goleada también explica la variedad de recursos que tiene este Guadalajara. Efraín Álvarez continúa atravesando un buen momento. Su zurda precisa volvió a aparecer para darle claridad al último tercio y convertirse en una herramienta para encontrar soluciones cuando el partido exigía precisión.
Y Roberto Alvarado volvió a ofrecer ese rendimiento sostenido que viene mostrando desde el torneo anterior. Su capacidad para aparecer entre líneas, asociarse y encontrar espacios volvió a ser determinante. El ‘Piojo’ sigue jugando a un nivel altísimo y, lejos de haber bajado su producción, mantiene una regularidad que lo convierte en uno de los futbolistas más importantes de este equipo. La diferencia esta vez fue que todos esos argumentos encontraron recompensa en el marcador.
Chivas rompió a Xolos desde el ritmo
Uno de los aspectos más interesantes de la actuación rojiblanca fue la movilidad con la que consiguió atacar una estructura defensiva tan poblada. El Guadalajara no intentó resolver todo con centros o ataques frontales. Movió a Xolos, atacó los espacios entre sus líneas y, especialmente, castigó la espalda de sus centrocampistas.
Ahí aparecieron las conducciones, los cambios de orientación, los movimientos de ruptura y los duelos individuales. Cada pieza aportó algo diferente y eso terminó provocando que la estructura fronteriza comenzara a perder consistencia.
Cuando Xolos quiso ajustar, Chivas ya había encontrado otra vía. Cuando intentó proteger el centro, aparecieron las bandas. Cuando quiso adelantar líneas, aparecieron los desmarques. Y cuando decidió replegarse todavía más, Guadalajara tuvo la paciencia y la calidad necesarias para seguir encontrando caminos.
Una goleada que vale más que cinco goles
El 5-2 es contundente por sí mismo, pero su valor para Chivas va mucho más allá de la diferencia en el marcador. El Guadalajara necesitaba reencontrarse con la contundencia después de un inicio en el que el funcionamiento había entregado señales positivas, pero los resultados ofensivos no siempre habían acompañado.
Ante Xolos, finalmente, todo aquello que el equipo venía construyendo encontró recompensa. Fue un partido redondo desde lo colectivo y con actuaciones individuales sobresalientes. Un encuentro en el que Chivas entendió cómo atacar a un rival que apostó por defender y reaccionar, y en el que el plan de Milito terminó imponiéndose desde la pelota, la movilidad y la agresividad.
La goleada representa tres puntos, pero también confianza. Porque cuando un equipo juega bien y además empieza a convertir las ocasiones que genera, el techo comienza a crecer. Chivas levantó la mano en el Akron. No solamente por los cinco goles, sino porque dejó una sensación todavía más importante: la de un equipo que empieza a encontrar la versión que llevaba varias semanas buscando.





